Educación de Cachorros

El comportamiento se va moldeando siempre; aun así, las etapas iniciales son clave. La socialización temprana marca la diferencia.

educación de cachorros

¿Cómo educar a tu cachorro?

Escuela de Cachorros

Durante el período de socialización (de las 3 a las 12-15 semanas de vida) el cachorro adquiere una serie de pautas de conducta muy importantes.

Son 5 sesiones adaptadas completamente a las necesidades del cachorro y de vuestro hogar. En función de la edad de adopción, entorno y necesidades, se definirá la periodicidad y el contenido de las sesiones. 

Es decir, una escuela a la carta para cubrir todas las necesidades de su educación.
Además, cada familia aprenderá a gestionar la educación del cachorro en su entorno particular.
No adiestres a tu perro, hazlo un miembro más de tu familia.

 

Estimulación temprana

Durante las sesiones, los cachorros se exponen de forma progresiva a distintos estímulos —ruidos de tormenta, petardos, personas diversas, niños, y perros adultos (vacunados y supervisados)— mientras juegan con otros perros y con las personas.

Este contacto social temprano es clave para fijar buenas pautas de conducta y aprender límites en las interacciones (por ejemplo, inhibir la mordida durante el juego).

Escuela de Cachorros

¡SOLO PARA CAHORROS DE 7 A 12 SEMANAS!

¡Es muy importante no coartar esa necesidad que tiene de conocer el mundo, es el momento de conocer el entorno!

Hábitos higiénicos

 Enséñale de forma eficaz y consistente a orinar y defecar en un lugar correcto

Dile ¡no! a los miedos”

 Habitúalo a las principales situaciones
que le pueden dar miedo cuando sea adulto.

Paseos tranquilos

Pasea sin tirones para disfrutar de salir en familia

Juega sin destrozos ni dolor

El juego es uno de los momentos
más divertidos, que no se convierta en una pesadilla

Que más esperar

Trabajaremos para que tu perro acuda al veterinario con calma y tolere las manipulaciones habituales —vacunas, revisión con otoscopio, corte de uñas—. También aprenderá a aceptar la higiene básica: baño, secador, cuidado de orejas y salud dental. En casa, estableceremos límites claros y rutinas sencillas. Además, os enseñaremos a enriquecer su entorno para prevenir destrozos y fortalecer una convivencia positiva con toda la familia.

Más Servicios

Si tu perro tiene más de 12 semanas tambien podemos ayudarte. Contacta te ayudaremos  y te acompañaremos, de forma individualizada, en la educación de tu cachorro. 

Problemas de conducta

Te ayudamos a solucionar los problemas de conducta, Nuestro objetivo es conseguir establecer una relación sólida y duradera con vuestro perro.

Educación de adultos

Nos centramos en la educación de la familia, en enseñar a las familias a educar correctamente a su perro, en las condiciones particulares de cada familia. 

Formación especializada

Descubre las formaciónes que hemos preparado para tí. Para profesionales veterinarios, adiestradores , empresas y tambien particulares.

Si tienes dudas puedes contactarnos

Puedes contactar por e-mail te responderemos lo antes posible.

Te daremos toda la información sin compromiso

Educación de un Cachorro

Tener un cachorro en casa es una experiencia emocionante y, al mismo tiempo, un gran reto. Su llegada llena el hogar de energía y alegría , pero también de comportamientos y travesuras que pueden desbordarnos. Que rompan muebles, orinen y defequen por toda la casa o nos muerdan cuando estamos jugando con ellos, entre otras muchas cosas, es normal durante los primeros meses de convivencia. Está claro que ponen a prueba  nuestra paciencia. Sin embargo, la educación que le demos en esta etapa será clave para que crezca feliz, equilibrado y con un buen comportamiento.

Aquí vamos a desmontar algunos mitos, explicar qué factores influyen en la conducta de un perro y darte pautas claras y prácticas para educar correctamente a tu cachorro, basadas en la ciencia y en la experiencia profesional.

Durante años, a través de la televisión y también de muchos profesionales del sector, se han transmitido ideas sobre cómo educar o, mejor dicho, adiestrar al cachorro. Hoy en día, sabemos que muchas de estas técnicas y consejos no deben utilizarse. Además de ser ideas incorrectas en su base científica, también se ha visto que aumentan la probabilidad de que el perro se muestre más agresivo y miedoso, entre otros problemas.

Las técnicas clásicas de adiestramiento del son un peligro para la sociedad, así como un problema para el bienestar del animal. 

Debemos enseñarle quién manda en casa – teoría de la dominancia o del “líder de la manada” 

Uno de los mitos más extendidos es que los perros intentan “dominarnos” y ser “los líderes de la manada”, porque ellos quieren mandar en casa y quieren controla los recursos en el hogar.

Esta teoría defendía que muchas (sino todas) las conductas que podían resultarnos molestas en casa, se debían a que el perro quería demostrar incesantemente quién mandaba en casa. Siempre según esta teoría, demostrarle al perro (o al cachorro) quién manda en casa (es decir, nosotros como personas que convivimos con el animal) era crucial para evitar problemas de comportamiento y facilitar una vida plácida en familia. En otras palabras, cuando el perro supiera que él es el sumiso, no intentaría hacer todas aquellas cosas que tanto nos molestan en casa.

Para demostrarles quién es el líder de la manada, quién es el “Alpha”, las personas deberíamos usar la fuerza física o en imponer nuestra autoridad mediante castigos. Estas ideas se popularizaron, en gran parte, por interpretaciones erróneas de estudios con lobos en cautividad, que poco tienen que ver con la vida de un perro doméstico en nuestros días. De hecho se sabe, ya desde los años 90, que ni tan siquiera los lobos se comportan de esta manera en situación de libertad.

La realidad es que estas ideas están desactualizadas y han sido descartadas por la ciencia hace muchos años. Resumiendo:

  • La ciencia del comportamiento canino actual ha demostrado que los perros no buscan dominar a las personas; sino que buscan seguridad y confianza con un correcto acceso a recursos.
  • El castigo y la confrontación directa aumentan el miedo, la inseguridad y la agresividad, empeorando el bienestar del animal y afectando gravemente al vínculo con las personas.
  • Una educación basada en el refuerzo positivo y la confianza genera perros más seguros, sociables y equilibrados.

Por ejemplo, si un cachorro rompe una zapatilla, gritarle o golpearle no hará que entienda que ese objeto no debe morderse; solo aprenderá a temer nuestra reacción. En otras palabras, aprenderá que cuando rompe un objeto y nosotros estás delante o cerca, nos enfadamos (y así se lo demostramos), sin embargo, si lo hace en nuestra ausencia, no pasa nada. El resumen, lo que suele suceder es que pasan a destrozar cosas cuando no estamos en casa, es decir, lo hacen a escondidas.

El motivo de por qué los cachorros destrozan en casa suele ser porque son muy curiosos (aunque no es la única causa, esta es la más común en los cachorros). Esta curiosidad, propia de la edad (y que también vemos, por ejemplo, en los niños), hace que siempre estén explorando y descubriendo el mundo que les rodea. Conocer la diversidad del entorno les facilita la adaptación cuando son adultos, por lo tanto, no solo no debemos evitar que explore (castigando la conducta) sino que deberíamos fomentarlo.

El «problema» es que para explorar, los cachorros usan, sobre todo, la boca y las patas delanteras. Esto hace que, con frecuencia, durante este proceso de aprendizaje (o exploración) puedan romper cosas. Como hemos mencionado, y como os podéis imaginar, no parece buena idea intentar evitar que los cachorros sean curiosos y que exploren, lo que tenemos que hacer es evitar que rompan cosas de valor. Para ello, lo mejor es hacer un buen plan de, lo que se ha convenido en llamar, enriquecimiento ambiental (entre otras medidas), con el objetivo de que el animal pueda explorar sin dañar los objetos que para nosotros tienen un valor.

Finalmente, es importante recalcar de nuevo que educar a un cachorro no es enseñarle comandos. El adiestramiento clásico se centraba mucho, además de en lo que hemos vista anteriormente, en enseñarles una serie de comandos para que «nos obedeciera» en cualquier circunstancia. Si bien es positivo que aprenda ciertas señales (o comandos), el objetivo que se busca hoy en día es muy diferente al objetivo que se buscaba anteriormente. Además las técnicas utilizadas a día de hoy para enseñar esos comandos, como podéis leer más adelante, son respetuosas y nada tienen que ver con el uso del castigo positivo que se usaba anteriormente. 

El objetivo de educar a un cachorro no debe ser que aprenda señales (o comandos) básicas o complejas, sino que se desarrolle emocional y conductalmente estable para hacer frente a la edad adulta.  

.

Educar a un cachorro no es “imponerse” o “someterlo”, es guiarle, acompañarle y ponérselo lo más fácil posible para que pueda aprender y tener una vida adulta estable emocionalmente sin que sus conductas alteren negativamente nuestro día a día.  Además también será crucial enseñarle a gestionar sus emociones y construir un vínculo fuerte y seguro con él.

Factores a tener en cuenta cuando se educa a un cachorro

Es primordial entender cuáles son los objetivos cuando se habla de la educación de un cachorro. Educarlos no es que nos obedezcan, educarlos es darles la oportunidad, mediante nuestros cuidados y atenciones, de que se desarrollen de forma emocionalmente estables y seguros de sí mismos y del entorno que les rodea. Especialmente, es muy importante que se desarrollen aprendiendo a controlar las situaciones que suponen un reto para ellos, minimizando los miedos, el estrés o la ansiedad.

El comportamiento depende de cómo percibe el animal el mundo que le rodea (objetiva y subjetivamente, de hecho) y de cómo es capaz de gestionar las emociones cuando tiene que enfrentarse a un reto.  Todas estas características individuales están marcadas por varios factores, que coexisten.

Factores que definen la conducta

Genética: La genética, al igual que ocurre con las características físicas de cualquier individuo, juega un papel en el comportamiento. Sin embargo, en la mayoría de los casos, este factor tiende a sobreestimarse. En otras palabras, la genética tiene un papel en el temperamento del animal, pero suele ser menos importante de lo que la gente cree. Es cierto, sin embargo, que es “algo” más relevante en algunos rasgos concretos de temperamento como el nivel de actividad, el miedo y las conductas relacionadas con la caza o las conductas seleccionadas de forma muy intensa para un trabajo concreto. Dos perros dos hermanos pueden, y suelen,  tener temperamentos muy diferentes.

Ontogenia (desarrollo): Las experiencias del animal durante el desarrollo, especialmente durante el desarrollo del cerebro, afectan a cómo se comporta. Además, estos primeros meses de vida, determinarán su temperamento (es decir, cómo será mayoritariamente a lo largo de su vida). La socialización temprana, las experiencias positivas y el aprendizaje en las primeras semanas son fundamentales.

Experiencias durante la adolescencia (y la edad adulta): Pero no solo las experiencias durante los primeros meses determinarán cómo se comporta el animal. Lo que viva a lo largo de su vida marcará su manera de relacionarse con el mundo y, por lo tanto, moldeará su conducta con el paso del tiempo y las experiencias.

Salud: El dolor y muchas las enfermedades pueden modificar el comportamiento de un animal.  

Otros factores: La dieta, el ejercicio, el estado reproductivo (esterilización) o, incluso, el estado de la microbiota intestinal influyen en la conducta.

Comprender que el comportamiento es multifactorial nos ayuda a ser más empáticos y pacientes con nuestro cachorro. Por lo tanto, si queremos que el cachorro crezca estable emocionalmente y con un comportamiento que no sea problemático de forma duradera, deberemos controlar al máximo todos estos factores durante su desarrollo y, de hecho, tenerlos en cuenta durante el resto de su vida.

Etapas clave del desarrollo del cachorro

Periodo neonatal (0-2 semanas): 

El cachorro tiene una depende total de la madre (o de cuidados externos -por ejemplo, de las personas en el caso de que el cachorro sea huérfano). Su desarrollo sensorial es muy limitado, es ciego y sordo. En esta etapa se guía sensorialmente por el tacto y el olfato, aunque también tiene el gusto bastante desarrollado. Nuestra intervención se reduce al cuidado de la madre, asegurando que su salud sea óptima y que su conducta maternal sea correcta. Obviamente, nuestra intervención cambiaría en caso de orfandad o problemas de salud.

Lo que sucede en esta fase es crucial para que su respuesta de estrés adulta sea correcta y equilibrada. 

Periodo de transición (2-3 semanas):

Empieza a abrir los ojos y oídos, pero siguen siendo sordos y ciegos. Comienza a interactuar más con su entorno, aunque todavía depende de la madre para la mayoría de cosas.

Periodo de socialización (3-12/15 semanas):

Es la etapa más importante para su educación y bienestar futuro. Se inicia cuando el animal ya es maduro sensorialmente (ya puede ver y oír), sin embargo, el perro es incapaz de mostrar miedo (al inicio), ya que las estructuras cerebrales involucradas en el miedo no están todavía desarrolladas. De hecho, el período de socialización termina cuando las vías neurológicas del miedo son maduras (sobre las 13-15 semanas, en función de la raza y otros factores).

Durante la socialización los perros aprenden: 

  • A reconocer a otros perros y especies (incluidas las personas). Por ejemplo, si un cachorro solo ha visto a las personas de su familia y nunca ha estado expuesto a niños o ancianos, puede asustarse o reaccionar de forma negativa cuando los conozca de adulto.
  • Patrones de juego, control de la mordida y a manejar las situación de frustración, entre otras cosas muy importantes. 
  • A habituarse a distintos sonidos, objetos y a situaciones cotidianas que pueden encontrarse en su día a día. Aprenden que los entornos son diferentes y, de hecho, que pueden ser cambiantes.
  • Los hábitos higiénicos. En otras palabras, aprenden a orinar y defecar en unos sustratos determinados.

La socialización debe ser gradual, positiva y variada. El problema aparece porque, a esta edad, el cachorro todavía no está totalmente inmunizado por las primeras vacunas. Manejar correctamente este período, minimizando las probabilidad de infecciones por parvovirus o moquillo (que son virus que pueden tener consecuencias muy severas sobre la salud del animal, incluida la muerte), es esencial para garantizar la correcta socialización del animal.

Periodo juvenil (hasta la madurez sexual):

Es un período similar a la adolescencia humana. Pueden mostrar “conductas conflictivas” con los cuidadores (con su familia), ponen a prueba los límites y , en general, se puede decir que se produce un empeoramiento de la conducta. Una de las cosas más curiosas es que, al igual que ocurre con los adolescente (humanos), si el apego con la familia es seguro este empeoramiento es menor que en el caso de apegos inseguros. Lo que significa es que aportar seguridad durante los primeros meses de vida, creando un buen vínculo de calidad, hace que cuando sean adolescentes el empeoramiento de la conducta sea más leve y, por lo tanto, que sea más llevadera para la familia.

Finalmente, es importante que, a pesar del empeoramiento de la conducta, mantengamos la constancia en el manejo y que sigamos reforzando los comportamientos deseados en lugar de centrarnos en castigar los “incorrectos”

La etapa de socialización de un cachorro es esencial para entender su temperamento y su conducta en la edad adulta. Sin embargo, dado que el animal, durante estas semanas de su desarrollo, todavía no está correctamente vacunado, es muy importante que el proceso sea controlado y guiado por un veterinario especialista en etología.

Por este motivo, hace décadas se desarrollan las Puppy Partiesclases para cachorros o «escuelas para cachorros»

Estas sesiones, que pueden ser individuales o colectivas, garantizan la correcta socialización del cachorro, pero asegurando su salud física. De hecho, se ha demostrado que asistir a estas sesiones controladas no aumenta el riesgo de padecer enfermedades infecciosas como el moquillo o la parvovirosis. Algunos estudios, incluso, demuestran que disminuyen el riesgo de enfermar. 

Aunque pueden haber pequeñas variaciones entre los diferentes profesionales, suelen hacerse entre 4-5 sesiones durante la fase de socialización del cachorro. En estas clases, controlando sanitariamente el entorno (o haciéndose en el propio domicilio) se educa a los tutores (a las personas que conviven con el animal) a cómo educar a su cachorro, además de proporcionarle al cachorro las herramientas necesarias para su correcta socialización. 

En resumen, durante las sesiones de socialización:

  • Se habitúan a estímulos varios: Ruidos, a perros, a personas u otras especies si es necesario, etc. 
  • Se les enseña a los tutores a manejar al animal y el entorno de casa para reducir la probabilidad de mordedura durante el juego. 
  • Se enseñan las pautas básicas de eliminación (orinar y defecar en la calle o en una zona concreta de la casa). 
  • Se habitúa a la manipulación del animal, especialmente al manejo en el veterinario. 
  • Se le enseñan pautas sociales, normalmente con la presencia de perros adultos sanos durante las sesiones.
  • Se enseñan señales (comandos) básicos de obediencia (sienta, tumba, venir, no tirar de la correa, etc).
    Consejos prácticos para evitar problemas comunes

    Orina y heces en casa

    La idea general es que el manejo del aprendizaje de los hábitos higiénicos es ponérselo tan fácil como para que se equivoque lo menos posible y podamos reforzar en las ocasiones que lo haga bien.

    En resumen:

    Al principio, sácalo a pasear justo después de dormir, jugar o comer, que es cuando más ganas tendrá de orinar y defecar.

    Usa siempre la misma zona para que la identifique como su “baño” (ya sea la calle o una zona de la casa -como un jardín o una habitación en la que hayáis puesto muchos empapadores).

    Premia inmediatamente después de que lo haga bien.

    Obviamente, estas recomendaciones son muy generales y, en muchas ocasiones, es necesario adaptarlo a cada situación personal. 

    Destrozos y mordidas

    Como se ha comentado anteriormente, es importante no inhibir o castigar la conducta  exploratoria. El objetivo para estos problemas es enseñarle a gestionar el juego que muestra directamente con nosotros (las mordeduras jugando) y la conducta exploratoria hacia el entorno. Proporciona juguetes dispensadores de comida que sean resistentes. Para ello existen estrategias diferentes. Sobre todo, no te enfades con él si te muerde jugando o rompe algo.

    Enriquecer el entorno para que no rompa cosas

    • Utiliza juguetes dispensadores de comida o similares (para jugar o, incluso, para darle toda la razón de comida diaria).
    • Alterna juegos tranquilos y activos para cubrir sus necesidades de energía. Marca los diferentes tipo de juego con señales diferentes.
    • No uses objetos viejos como zapatillas o similares como “juguetes”, puede confundirse y morder cosas similares pero nuevas.
    • Enséñale a relacionarse contigo y las personas en general
    • Si viene a jugar contigo, pregúntate si puedes jugar con él. Si puedes, juega sin problema, pero cuando terminéis el juego, díselo. De esta forma irá aprendiendo a relajarse cuando termine el juego.
    • Si cuando estáis jugando muerde fuerte, detén el juego unos segundos.
    • Refuerza el juego suave con más juego o premios.

    Vocalizaciones nocturnas

    • Las primeras noches es mejor que duerma cerca de vosotros en la misma habitación hasta que se encuentre seguro. Una vez que esto suceda, podréis intentar sacarlo progresivamente a otra habitación o, si no os importa, lo podéis dejar siempre en la habitación durante la noche (este límite deberéis fijarlo como familia).
    • Refuerza el vínculo seguro durante el día.
    • Si llora de noche, levántate, cálmalo y espera a que se duerma de nuevo para poder ir a descansar. Con el tiempo aprenderá que no es necesario llorar porque estáis allí para ayudarle siempre que lo necesite (favorece el apego seguro).

    No obedece

    • Realiza sesiones de obediencia cortas, frecuentes y basadas siempre en la diversión (usa premios como comida y el juego).
    • Cambia el tipo de premio para mantener su interés, y pónselo fácil si ves que se atasca en algún ejercicio concreto. Prevención de problemas en la vida adulta
    • Socializa en diferentes entornos: calles, parques, transporte público.
    • Introduce estímulos de forma progresiva: ruidos, otros animales, personas con diferentes apariencias.
    • Respetar su descanso: un cachorro necesita dormir entre 16 y 20 horas al día en función de su etapa del desarrollo.

     

Educar a un cachorro no es adiestrar a un cachorro. Educar a un cachorro no es imponer autoridad, ni “corregir” con castigos conductas indeseadas.

En conclusión,

Educar a un cachorro es un proceso de acompañamiento en el que enseñamos, guiamos y creamos un vínculo fuerte y seguro. La ciencia nos muestra que la mejor educación es la que combina refuerzo positivo, paciencia, coherencia y respeto por las necesidades del perro.

Con tiempo, cariño y las pautas adecuadas, tu cachorro se convertirá en un perro adulto equilibrado, feliz y parte integral de tu familia.

Lanzamiento Formación el 01/01/2026

Registrate Hoy

15% off